GaBbRieLoVsKaA
 

Journals

Thursday,Jan 18 2007, 07:24:41 AMEspero curarme de tí.

Espero curarme de tí en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.

¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada.

Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: "que calor hace", "dame agua", "¿sabes manejar?", "se te hizo de noche"…Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho "ya es tarde", y tú sabías que decía "te quiero".)

Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que tú quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas.

Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón.

Sunday,Jan 14 2007, 09:33:36 PMParís era una Fiesta - Ernest Hemingway

"Si tienes a suerte de haber vivido en París cuando joven, luego París te acompañará, vayas a donde vayas, todo el resto de tu vida, ya que París es una fiesta que nos sigue."

-De una carta de Ernest Hemingway a un amigo (1950).

 

París... qué pudiera o no pudiera decir yo de París. Un año allá, transitando sus calles, recorriendo sus olores, lamiendo sus paisajes, tocando sus vientos.

Caminé hasta aquel restaurante Massimo y no me intimidó que estuviese repleto de gente, tomé un asiento en la barra, pedí una copa de vino y una pasta a los 4 fromaggi. Entré a la escuela y la biblioteca me llamó como aquellos primeros semestres en los que me gustaba ir a tomar un libro y tirarme en alguna esquina a leerlo. El tercer piso estaba tal como lo recordaba, con su piso amarillo y rechinante. Busqué por un buen rato la PS3515... y al fin lo enontré; lo tomé entre mis brazos y me dispuse a sacarlo de aquel lugar por algún tiempo indefinido... como toda relación que comienza en la vida.

Así que heme aquí, poniendo el libro en el buró izquierdo... sabiendo que me iré a la cama con sus hojas y no podré sacarlo de mi memoria.